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domingo, 17 de julio de 2016

SE BUSCAN CULPABLES

Tenemos sobre la mesa, en este tórrido verano de 2016, el tema del Mar Menor. Hasta el punto que no hay día en los medios de comunicación que no aparezcan "tirios o troyanos" tirándose los trastos a la cabeza con el estado de nuestra laguna y, por cierto, una de las mas importantes fuentes de ingresos del llamado "sector servicios" ¿Que sería del turismo murciano si mañana, los visitantes, dejaran de venir al Mar Menor? Estas graves consecuencias no las he visto, ni oído, decir o valorar a nadie. Pero sí asistimos a la ceremonia de la confusión entre acusaciones de unos y de otros que eluden responsabilidades que en su momento no quisieron poner en practica o no supieron hacerlo. Nosotros mismos nos ponemos "palos entre los radios de la bicicleta" para que esta no avance. Ya somos noticia nacional, en todos los medios, y el publico empieza a preocuparse. Unos amigos de Madrid, asiduos de Santiago de la Ribera, me llamaban el otro día para preguntarme lo que había de cierto en todo esto pues, pensaban ellos, todavía estaban a tiempo de anular su reserva para el mes de agosto. Por supuesto les quité la idea de la cabeza y les comenté que, yo mismo, me baño con absoluta normalidad en las aguas de La Ribera y todavía no se me ha caído la piel a tiras ni tengo infección alguna en mi sangre. 


Me permito recomendarles que repasen las hemerotecas y archivos gráficos para que se den cuenta, de una vez por todas, que desde 1985 se viene dando la voz de alarma ante el desastroso estado de este enclave natural en la Región de Murcia. Repasen y verán que ANSE, la Asociación de Naturalistas del Sureste, ha llevado a cabo desde aquellos años una serie de acciones encaminadas a la concienciación del mal estado del Mar Menor. Pero claro, no lo queríamos ver y mirábamos para otro lado. No dejaban de ser "locos ecologistas" que lo que les gustaba era protestar. Nadie les hacía caso. Luego empezaron las protestas vecinales, también en la década de los ochenta. Vecinos de Los Urrutias; los afectados por el proyecto de Lo Poyo o los de los Alcázares, por poner solo algunos ejemplos, se manifestaban cortando incluso carreteras para llamar la atención del gobierno de turno sobre el lamentable estado de aquellas aguas. 


Por cierto que, la foto anterior, corresponde a una campaña de ANSE  llamando la atención de la conservación del Mar Menor y que se hizo celebre en los años noventa. Nada nuevo bajo el sol desde luego.
Ahora, creo, no es momento de buscar culpables. Es tiempo de actuar y desear que no sea demasiado tarde. El Mar Menor ha sido victima de la mano demoledora del hombre. Les enumero algunos ejemplos que le han llevado a esta situación actual: el desmesurado crecimiento de la Manga sin pararse a ver consecuencias de contaminación. El puente del Estacio, construido por Tomas Maestre, para mayor gloria de yates de gran calado de sus amigos que llegaban a la laguna en los años setenta. La conexión "mayor y menor" con ese fin no ha sido buena en ningún momento. Los puertos deportivos y sus pantalanes construidos sin respeto alguno al mar. Paseos marítimos robando terreno al mar y sin respetar las mínimas normas de conservación.  La proliferación de embarcaciones a motor muchas veces en manos irresponsables que han convertido las quietas aguas del Mar Menor en modernos circuitos de velocidad con su correspondiente y salvaje contaminación. ¿Cuanto tiempo se viene pidiendo que vuelva la navegación a vela y se prohíba la de motor? Si repasamos las hemerotecas, lo de las embarcaciones a motor, lo encontramos ya en 1987. Suma y sigue....


Por supuesto los vertidos fecales de todos los municipios ribereños. Los residuos agrícolas cada vez con mayores y mas potentes pesticidas. Una incomprensible Ley de Costas. Me explico: esa Ley, obligada al cumplimiento, derribó de manera inmisericorde el chiringuito de "La Perdiguera" sin advertir que, precisamente, los dueños de aquel negocio tenían la isla como un salón palaciego y las aguas puras, limpias y cristalinas. Ellos mismos se ocupaban y preocupaban por la conservación de la naturaleza que les rodeaba. Llegó Costas y sin atender a suplicas ni razones derribó todo y les echó con "cajas destempladas" Les invito, hoy, a ir a La Perdiguera. El mayor estercolero que se puedan encontrar en kilómetros a la redonda. Y de sus aguas no les digo nada porque no hay quien se pueda sumergir en ellas. Una pena. Luego tenemos los temas de contaminación acústica que, por supuesto, afectan a las especies que viven o vivían en sus hermosas aguas. Las edificaciones construidas sin "ton ni son" ni mucho menos respetando el entorno.... En fin un cúmulo de circunstancias que no son nuevas, en absoluto, y que han llevado al Mar Menor a la catastrófica situación actual. Un urbanismo salvaje y desmesurado. 



Luego estamos usted y yo por supuesto. No nos escapamos. Tenemos papeleras en todo el entorno pero echamos la basura donde hemos puesto la sombrilla. Tiramos y enterramos en la arena las colillas del tabaco. Dejamos los restos de la tortilla de patatas o el frito con tomate en las bolsas de plástico de "mercadona" sin importarnos quien viene detrás. Las peladuras de la sandía o las frutas que hayamos tomado.  Y todo por no andar unos metros y depositarlos donde procede. Las latas de bebidas (que daño hacen esas latas en las orillas del mar) Los botellones indiscriminados nocturnos que, al día siguiente, dejan testimonio con un rastro de suciedad y cristales dignos del mejor vertedero. Defecar dentro del agua. Si, no se lleven las manos a la cabeza que es cierto, ¿quien no ha visto en las otrora cristalinas aguas del Mar Menor residuos humanos flotando? Somos unos guarros sin remedio. 


¿Es nuevo que asociaciones vecinales o ecologistas hagan operaciones de limpieza en los fondos marinos del Mar Menor o en su litoral? Para nada. Tan viejo como el problema. Desde los años ochenta como he dicho mas arriba. Esto no es de ayer ni, por supuesto, el Mar Menor se está degradando desde hace unos meses. Ahora nos hemos concienciado, bendito sea Dios, pero viene de muy lejos desde luego. Esto no es "flor de un día". 

En el pasado "Debate del Estado de la Región", escuché con cierta sorpresa por mi parte, tengo que reconocerlo, como el portavoz y líder de los socialistas murcianos, el señor Gonzalez Tovar, culpaba al gobierno regional de todos los males del Mar Menor y de la situación actual que presenta la laguna. Me causó sorpresa lo primero, estupor después y risa a continuación. ¿Se cree que somos tontos los murcianos o nos toma por tontos? El gobierno que ejerció su partido no hizo absolutamente nada por este entorno. Nada. Como he dicho antes desde el año 1985 empezó a ponerse de manifiesto el problema ¿Quien gobernaba entonces en España y en la Región de Murcia? Que yo sepa "los populares" llegaron a ambos ejecutivos una década después.  Pero voy mas adelante en el tiempo. Cuando el Sñr Tovar era Delegado del Gobierno en Murcia, hace nada, y tuvo (consultar hemerotecas por favor) numerosas quejas de los ecologistas sobre el mal estado del Mar Menor. ¿Se hizo algo? Nada en absoluto. Gracias a los alcaldes ribereños el mal no ha ido a mas y ellos, desde las administraciones locales, hicieron lo que desde el Gobierno eran incapaces. Pero la administración local llega donde llega y sus limitaciones son las que son. 


Dejemos, por tanto, los intereses partidistas a un lado y luchemos entre todos por salvar este enclave único. Demos confianza al Gobierno Regional que ha comenzado la lucha por cambiar la situación y apoyemos sus iniciativas. Lo de menos es quien lo haga desde luego. Lo importante es que se haga de una vez por todas. "Entre bomberos no debemos pisarnos la manguera", como dice el refrán, y ha llegado el momento de dejar a un lado las siglas partidistas que a nada conducen y a meter el hombro, todos, a la misma vez y con ilusión. El futuro de Murcia está en nuestras manos y con eso no se juega y menos  buscando un puñado de votos que, me temo, no van a conseguir con tanta demagogia barata. 

El Mar Menor es una preciosa joya que tenemos la suerte de disfrutar en Murcia. Nadie en España puede decir lo mismo. Unas aguas puras, limpias y cristalinas. Unos paisajes de ensueño a tan solo media hora de la ciudad que propician ir y volver en el mismo día para disfrutar de sus extraordinarios veranos o de las cálidas jornadas de invierno. En definitiva, un lugar paradisíaco que podemos disfrutar y lo que es mas importante, que debemos legar a nuestros hijos y nietos en las mejores condiciones posibles para que no se cumplan esos "negros augurios" que hablan de su desaparición en apenas cincuenta años.  

Dejemos por tanto las "ideologías" y trabajemos todos juntos en la conservación del Mar Menor. Y a usted, desconocido lector le ruego que, en lo sucesivo, latas, bolsas de plástico y colillas las deposite en las "mil" papeleras que los distintos ayuntamientos tienen instaladas cada dos metros en todas las playas. Al igual que, perdone que se lo diga, cómodos servicios y casetas donde hacer sus necesidades por imperiosas que estas sean. 


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