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sábado, 8 de julio de 2017

EL CONEJO ESTA EN SU PUNTO

Resulta que el célebre "Segis", el de los arroces por media España, tenía su propio ejercito de conejos, dispuestos para el sacrificio, debajo del propio restaurante donde usted, desconocido lector, acudía con toda la tranquilidad del mundo a degustar sus celebres arroces que, todo hay que decirlo, le han dado justa y merecida fama en aquellas ciudades donde tiene establecimiento dedicado a esta especialidad gastronómica. Murcia, Alicante o Madrid son algunos de los puntos donde se abrió un establecimiento de esta cadena y donde uno se comía, escribo se "comía" en tiempo pasado, un arroz y conejo que como especialidad de la cocina murciana hacía las delicias del paladar mas exigente. 


Yo los he comido. Que conste. Y no solo en Murcia sino también en Madrid donde en dos ocasiones muy concretas he estado con amigos y compañeros para que probaran uno de nuestros platos estrella de la cocina tradicional. No. No es "paella de conejo". Eso será en otras latitudes. En Murcia ha sido, es y será siempre "arroz y conejo" Ese delicioso plato que nos trae recuerdos de aquellos domingos de tiempos pasados cuando casi era obligado comer arroz toda la familia reunida en torno a la mesa. Pues bien, ese humilde y a la vez sublime plato tradicional le va a acarrear serios disgustos al hostelero y no porque no los hicieran buenos en sus restaurantes que no es el caso sino por las maneras llamemos poco ortodoxas, de criarlos o mantenerlos de manera presuntamente clandestina en los bajos del establecimiento. Que usted iba con tres o cuatro personas mas al restaurante y pedía un arroz y conejo, pues muy bien, en "Los Arroces de Segis" le ponían un picoteo previo, por cierto muy bien surtido, y a esperar que el arroz estuviera en su punto. Incluso podía ver usted, sobre la leña y el fuego, como se iba cocinando ese arroz que había solicitado. Claro que nadie pensábamos que, la plantación conejera, por tomarlo con cierto humor, estaba justo en el sótano del restaurante y cuando usted hacía su pedido bajaban a darle matarile al pobre animal o ya se lo habían dado previamente sin mas control que el "ojo experto" del cocinero de turno o quien enviara este a cortar pescuezos. 



Claro que una de las grandes dudas que se ha planteado, y se sigue planteando, es porque no se ha cerrado el restaurante y las autoridades sanitarias regionales se dan por satisfechas con el cierre del "matadero clandestino" y que se encontraba sin control sanitario alguno. El Director General de Salud, de la Comunidad Autónoma declaraba, hace unos días en el Diario La Opinión, que ese matadero no cumplía con los requisitos exigidos por la ley y por eso se le ha abierto expediente con las actas que levantaron los inspectores de Seguridad Alimentaria que se personaron en el restaurante. Por cierto que tuvieron que tirar la puerta abajo pues no les dejaban pasar y mientras, presuntamente, estaban matando conejos para que no los vieran los de Sanidad. Esperpento mayor no se ha visto ni en el cine. Claro que el restaurante, según declara el Director General, es "otra actividad" y cumple con requisitos y normativas. Por eso no se ha cerrado. No entiendo mucho de leyes, no entiendo nada, ni de normativas, controles y demás pero si en el sótano se hacía y se actuaba de esa manera y la carne llegaba sin control alguno a la mesa ¿como es posible que se diga que el restaurante cumple con las normativas? Si lo primero que falla es el control del producto. De verdad que no entiendo nada. 


No se, ni me preocupa, la repercusión social que va a tener todo esto y lo que afectará al negocio hostelero sancionado. Pero si tengo una cosa muy clara a raíz de todo esto y es que a Segis le ha caído una losa inmensa sobre los restaurantes de la que le va a ser muy difícil poder levantar cabeza. Y es que eso de tener un matadero clandestino debajo de los fogones no es cosa que sea fácil de olvidar desde luego. Oye y mira que estaban buenos los arroces. Por nadie pase. 

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