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viernes, 29 de diciembre de 2017

LOS INOCENTES

Celebramos, ayer, la festividad de los Santos Inocentes. Recordamos y rememoramos litúrgicamente la matanza que, según los Evangelios, llevó a cabo Herodes pretendiendo con ello acabar con la vida de aquel niño que los Magos le habían dicho era el Rey de los Judios y que por eso venían a adorarle.
 Una tradición, impulsada por la fe, y que se hace realidad cada 28 de diciembre. Ciertamente no hay constancia histórica de que aquel hecho sucediera de esa manera, incluso de que Herodes mandara la matanza pero, como decía, es tema de fe y siempre lo hemos respetado e incluso lo hemos creído a pies juntillas. Es mas, lo celebramos como algo consustancial al programa navideño.
 Recuerdo, en otro tiempo, cuando la prensa, incluso en sus titulares, gastaba inocentadas a los lectores. En la radio se contaban historias fantasiosas con visos de realidad para que el oyente se lo creyera y mas de una vez, en años pasados, he visto por las calles de Murcia a personas con monigotes de papel pegados en sus espaldas y ellos, tan felices y ajenos a la burla, paseando tan tranquilos con su muñeco.
 Eran viejas costumbres que hoy van desapareciendo pues, me consta, en las redacciones ya no se estila la vieja costumbre de gastar inocentadas a los lectores y oyentes y no se cuentan historias fantásticas con final mas o menos feliz que, una vez dichas, siempre obligaban al desmentido el día siguiente para que nadie siguiera en el error. Se disculpaban los responsables del medio periodístico argumentando que había sido la fiesta de inocentes y que todo valía en esa jornada. Hoy todo aquello forma parte de los recuerdos perdidos en el viejo baúl de la memoria.




El otro día, visitaba yo el magnifico belén municipal que han montado en el Palacio Episcopal y, no se porque motivo, me paré, me detuve ante el grupo de "la huida a Egipto". Esa representación de aquel momento en la vida de Jesús me hizo reflexionar al respecto. Y me puse en el lugar de la Sagrada Familia. Tuvieron que EMIGRAR a las tierras de Egipto huyendo del poder del mal y de la muerte. Ante aquel horror del decreto de Herodes, José, no lo dudó un segundo y cogió sus escasas pertenencias, su mujer y su hijo recién nacido y se echó a los caminos polvorientos y pedregosos para escapar de aquel infierno. 





Fueron migrantes buscando la paz donde poder vivir y sobre todo buscando la paz de una Judea criminalizada por la orden de Herodes. Muy cerca de la escena de la “Huída” se veía a los soldados romanos matando niños inocentes en brazos de sus madres…… 
Esa imagen del belén me llevo a Siria hoy en día. Y vi a miles de niños victimas, INOCENTES, de las mas salvajes matanzas. Vi sus cuerpos muertos bajo los escombros. Montones de cascotes de los edificios destruidos por los bombardeos sirviéndoles de improvisadas sepulturas. Incluso en las camas de los hospitales con sus cuerpecitos destrozados por la metralla…. Mutilados para siempre si es que logran sobrevivir en aquel horror. 





 Estos son los inocentes de hoy. Los que no tienen culpa alguna de nada y han nacido y están en un sitio y momento equivocado de su pequeña o gran historia. Y por otro lado, los vi, familias enteras emigrando e intentando huir del horror de aquella Siria por caminos cubiertos de nieve en pleno invierno, y sin ropa adecuada, intentando llegar a esos países que, como Egipto en tiempos evangélicos de Jesús de Nazaret, les sirvieran de cobijo ante la persecución y la muerte. La historia se repite en ellos como aquel siglo primero en tierras de Belen…….

 Y viendo esa escena fielmente representada en el belén municipal pensé que Jesús también fue un refugiado mas junto a sus padres. Que Maria y Jose dejaron todo atrás y sobre una vieja mula se echaron a los caminos huyendo de la muerte. Como hoy, dos mil diecisiete años después, hacen las familias sirias para poder salvar a sus hijos del Herodes del siglo XXI que solo persigue la destrucción y la muerte………… Ellos son hoy los Santos Inocentes.

Lo malo de esta historia de nuestros días es que, cuando la llamada Sagrada Familia huyó a Egipto, nadie les puso barreras y pudieron llegar sin contratiempos al país de los faraones. Hoy, actualmente, el hombre ha levantado fronteras y obstáculos para que nunca salgan de aquella ratonera de desolación y muerte..... y miles de "santos inocentes" mueren cada día sin que a nadie le importe absolutamente nada. 



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