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domingo, 1 de junio de 2014

CARTA A UNA MUJER EXTRAORDINARIA. DOÑA A.E.

Querida amiga:
Días pasados me enteré, de manera circunstancial, de que se ha ido usted a ese mundo maravilloso el que ambos creemos donde reina la paz, el amor y la justicia social. A estas horas, no tengo ninguna duda, estará usted gozando ante la presencia del Dios Amor en el que ambos creemos. Estoy seguro que usted ha encontrado la paz que tanto deseaba para este mundo loco donde, con su presencia, ayudó a muchos a encontrar la felicidad que ansiaban.

No soy amigo de obituarios, homenajes post mortem, palabras hermosas en la última despedida ni nada parecido. Esta España nuestra es muy dada a semejantes muestras que, en muchos casos, son de cara a la galería o para quedar bien. Pero usted y yo, mi querida doña A.E no necesitamos de nada de eso pues, a ambos, nos unían muchas cosas. Mas de las que parecían a simple vista. 


Recuerdo como nos conocimos y como fue creciendo nuestra amistad virtual. Un feliz día, para mi, nos cruzamos en Facebook (usted es de las mejores cosas que he encontrado en esa jaula de grillos de la dichosa red social)  Y a partir de ese momento comenzó a fraguarse en nosotros una amistad verdadera. Una comunión espiritual que difícilmente se alcanza. Siempre encontré palabras de cariño, de respeto (la manía que tenía siempre de llamarme de usted) de confidencias y de consejos. Si en algún momento "notaba" que me pasaba algo y lo intuía por mis palabras, enseguida, tenía su cariño. Su consejo. Su presencia junto a mi. La distancia que nos separaba a ambos, usted en Lorca y yo en Murcia, no era ningún obstáculo para que siempre, siempre, la encontrara junto a mi. Y con aquella firma clara y concisa. Precisa: A.E. 

Fue, si recuerda, su hija Maria Jesús (mi querida doña Chus) la que nos presentó virtualmente y la que, después de un tiempo relacionándonos usted y yo, me dijo "es mi madre". Imagine por un momento como me quedé en aquel momento. Vamos como se suele decir popularmente "si me pinchan no me sacan sangre".

Luego, mas adelante, esos lazos entre ambos se iban apretando mas y mas. Recuerdo aquel día que puse en mi muro de Facebook el Romance Anónimo interpretado por el gran maestro, lorquino universal Narciso Yepes. Recuerdo que fue en verano. Que noche mas hermosa aquella hablando, escribiendo, usted y yo contándome anecdotas de "Marchenero universal".... De como le conoció, de la amistad con sus padres y con usted y su marido. De las tertulias con él y, curioso, como un buen día interpretó para usted sola ese "Romance Anónimo" que yo había recordado esa noche. Estuvimos mas de una hora hablando del Maestro, al que admiro, y usted contando y narrando como era nuestro inmortal lorquino. 

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Luego, en otros momentos, hablábamos de Chopin, Bach, Haendel, Vivaldi.... tenía usted una cultura inmensa y sobre todo un gusto exquisito por la música. Que charlas e intervenciones mas hermosas entre usted y yo. Inolvidables. Irrepetibles. 
Pero es que, otro día, fue la poesía y la literatura. Otro lazo indisoluble que nos ataba mas incluso. El 98 y la generación del 27. Salinas, Guillén, Alberti, Gerardo Diego, Cernuda, Manolito Altolaguirre.... y por supuesto nuestro admirado Federico. Y ya, metidos en harina, los dos "enamorados" del poeta de Orihuela, Miguel Hernandez, aunque es de otra generación. 
Cuantas horas hablando de poesía. Cuantos momentos inolvidables comentando sobre el teatro (Yerma a usted  le encantaba) y de tantas otras obras que, incluso, me contaba cuando y con quién las había visto. Las noches de estreno en el Guerra o los escenarios de "aficionados" donde también le gustaba asistir.
Mi querida doña A.E se lo dije en su momento, y recuerdo (por escrito siempre) sus risas... Usted estaba fuera de su tiempo. Era la gran dama del Renacimiento. La que hubiera sido mecenas y mentora de artistas. La de los salones como escenario de intensas veladas dedicadas a la música y la poesía. 
Si, no tengo ninguna duda, en aquella Italia de los Medicis (en nuestra España pasó sin pena ni gloria esta importantisima etapa del conocimiento) usted, mi querida doña Ana Emilia, hubiera sido de las damas mas distinguidas y reconocidas. Y sus salones los mas codiciados.


Solo tengo un pesar en mi alma. Jamas nos conocimos personalmente. Jamas. Cuando íbamos a hacerlo posible y gracias a mi querida doña Chus, habíamos planificado el encuentro, justo en aquellos días la enfermedad traicionera se nos cruzó e hizo imposible lo posible. Lo dejamos para cuando estuviera usted mas recuperada pero eso nunca pudo ser y me quedé con las ganas de darle un besico y un abrazo lo mas fuerte posible.

Y ahora le cuento un secreto. Llamé a mi compañero Lázaro Gimenez de Radio Lorca para que me confirmara si era verdad lo que me habían comentado sobre su fallecimiento. Me dijo que sí e incluso me comentó donde estaban velando su cuerpo. Pero no quise ir. Lo siento y le pido perdón, pero no quise ir. Si no nos habíamos podido conocer en vida no tenía sentido que la viera muerta. Me negué en redondo. Y a la misma hora que la estaban despidiendo, bueno cumpliendo con el ritual pues a usted no hay que despedirla ya que no se ha ido ni se irá de nuestros corazones, pues bien a esa misma hora yo estaba "hablando con nuestro Dios Amor" para que recogiera su alma enamorada y la condujera al mejor sitio posible donde los Justos y los limpios de corazón van siempre. Es el lugar que le corresponde a usted. 

Mujer creyente y comprometida. Seguidora del Evangelio de vida y esperanza del Nazareno. Persiguiendo la Justicia Social, la paz y la convivencia entre los hombres. El respeto, el honor, la honestidad... esas palabras que ya no utiliza nadie pero que para usted eran bandera y seña de comportamiento diario. Si mi queridisima doña A.E entre usted y yo se crearon unos lazos indisolubles que nada ni nadie podrá soltar jamas. Y especialmente profesábamos la misma fe y la misma idea de un Dios que es Amor por encima de cualquier otra cosa.


Mi querida amiga no la voy a cansar mas pues seguro que, tras los últimos kilómetros por este valle de lágrimas y tras aguantar como ha llevado el peso de "la cruz" ,estará usted agotada. Se merece descansar y gozar de la paz eterna que no tiene principio ni final.
No piense, ni por un momento, que me voy a olvidar de usted. En absoluto. Usted está viva y bien viva en mi corazón. Diría mas en la comunión espiritual de mi alma pues, como le he dicho antes,  usted ha sido de las mejores cosas que me han ocurrido en ese puñetero Facebook. La voy a echar muchísimo de menos. Mucho. Me van a faltar  las intervenciones y los mensajes de mi querida A.E siempre, por cierto, escritos en mayúsculas en lo que intuyo una vista cansada de tanto amar la belleza y el arte.

Cuanto envidio a su marido, a sus hijos, a sus nietos y a todos los que la conocieron en vida. Porque si yo tuve la dicha de disfrutarla, quererla y respetarla por los muros del Facebook, que no serían ellos a su lado. De usted era fácil, muy fácil, enamorarse y caer rendido ante una mujer con mayúsculas como era usted en este mundo que vivimos.

Y una última cosa. Un postrero favor. Como nos debemos ese café que nunca tomamos y esa conversación que nunca tuvimos, le pido por favor, que lo anote usted en su particular agenda para cuando llegue yo por allí. Y si es posible, y no es mucho abusar, ese día cite usted también a su amigo don Narciso Yepes para que, si no le importa, nos regale el "Romance Anónimo" que nos unió una hermosa noche de verano. 



A LAS ALADAS ALMAS DE LAS ROSA
DEL ALMENDRO DE NATA TE REQUIERO,
QUE TENEMOS QUE HABLAR DE MUCHAS COSAS
COMPAÑERA DEL ALMA, COMPAÑERA.

3 comentarios:

  1. La carta es francamente hermosa. Además rezuma sinceridad. Y como su destinataria -Ana Emilia, de quien tuve el honor y la suerte de ser amigo y compañero de profesión- se la merece sobradamente, pues mi más emocionada felicitación a su autor.

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  2. Querido Alberto castillo. Ha llegado a mi de manera circunstancial y por las redes esta hermosa carta escrita por usted. Soy Ana Emilia Quiñonero. La quinta hija de Ana Emilia Madre. Y creo que este lunes donde hace apenas siete días desde que faltó... Y no se imagina el dolor que causa decir esas palabras. Falta la mama. Despertar con su articulo. Escrito con esa lucidez y afecto verdadero. Ha sido un inmenso regalo muy difícil de describir. Me ha bañado en lágrimas certeras Y de cariño. Le escribo para decirle. Que es un placer conocerle y sera recibido con el mismo cariño por su esposo e hijos si desea veros y acudir a la misa que celebremos en lorca próximamente. Esta noche a las 9:00 sera en la iglesia de altobordo. Lugar donde se casaron mis padres hace 54 años. Sera un honor recibirlo con los brazos abiertos y el amor que ella repartía. Ana Emilia Quiñonero.

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  3. Hola soy su nieta de 11 años y muchísimas gracias por todo esto se nota que la querías mucho y que como yu dices era y es una gran persona en mi sigue estando muchas gracias . Era una persona muy litas e inteligente que estaba abierta para todo tipo de personas era muy coqueta como debe ser he aprendido mucho de ella muchas gracias .De su nietecita(como ella decía)alba Gomar Quiñonero

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