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miércoles, 3 de enero de 2018

YA VIENEN LOS REYES MAGOS

Se acaban las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes con la llegada de los Magos de Oriente.  Un año mas, la Epifanía, cierra el ciclo festivo que comenzó hace ya un mes pues, en esta tierra nuestra, cuando pasamos la festividad de la Inmaculada, o bien en puertas de ella, iniciamos el ciclo navideño. Ha sido desde siempre. Aunque también los hay que lo alargan hasta el día de San Antón o incluso a la Candelaria como hacían los viejos huertanos. Pero, con días de propina o sin ella, para el común de los mortales el adiós de los Magos significa cerrar el ciclo navideño. 




 Aunque, todo hay que decirlo, dadas las influencias anglo sajonas que nos están colonizando día a día con mayor fuerza, las fiestas navideñas se empiezan a notar siguiendo el calendario americano. Ya en noviembre vemos a los mas madrugadores colocar adornos en establecimientos y villancicos sonando en las  grandes superficies.  Es decir, a raíz de celebrarse en aquel país, el conocido Día de Acción de Gracias que nada tiene que ver con nosotros, por supuesto, pero que sin embargo cada año se está implantando con mas fuerza y ya son muchos los restaurantes en Murcia que ofrecen, para esa jornada en concreto, el típico menú americano del pavo relleno con extraños condimentos americanos cuando toda la vida de Dios, en esta tierra nuestra, el pavo ha sido navideño y elemento indispensable en el llamado “cocido con pelotas” del día de Navidad.
 A mi que me dejen de pavos rellenos con arándanos o fresas silvestres de los bosques de California y que me pongan “pelotas” tradicionales con su carne picada, sus embutidos, ajicos, piñones, perejil y pan rallado. Lo demás ni me interesa ni me importa. Donde esté un buen "caldo con pelotas" y un buen plato de cocido huertano que se quiten todos los inventos de las tierras que descubrió Colon, don Cristobal. 



Pero la Navidad, volviendo al tema que nos ocupa, se cierra precisamente este sábado cuando sus majestades los Magos se marchen de nuevo a sus países de oriente y todo vuelva a la mas absoluta normalidad.
Abrirán los colegios de nuevo. Se llenaran las aulas de institutos y universidades. Comenzaran el ciclo, tan esperado a la vez que preocupante, de los exámenes de enero. Nuevos planes de estudio desde luego pues en mis tiempos los exámenes eran siempre en junio. Como mucho algún catedrático te los adelantaba a final de mayo para no coincidir con los demás pero eran pocos los que lo hacían. Todo hay que decirlo.

Quitaremos los adornos de nuestras casas y las calles volverán a la oscuridad habitual  que marca la rutina descolgando, de todas ellas, esas miles de luces que nos han alegrado la vista en estas tradicionales celebraciones. La Redonda volverá a ser lo que era, un lugar de paso y transito sin mas protagonismo, oscura y solitaria en las tardes de invierno, y el árbol gigante que el alcalde Ballesta nos ha regalado este año a los murcianos será desmontado para mejor ocasión. Adiós a las casetas, los pajes reales, las luces multicolores, los juegos infantiles, la magia, las canciones y hasta los fuegos de artificio. 



 Guardaremos las figuras de los belenes. Volverán a sus cajas envueltas en pajas o papel de “burbujas”, o de periódico como toda la vida, para que no se estropeen y aguardaran todo un año antes de volver a extasiar a niños y menos niños cuando llegue de nuevo el momento de representar los sagrados misterios de la Natividad. San José, la Virgen María, la mula, el buey, el Niño en su humilde cunica, los pastores adorantes, los que guardan el rebaño, las lavanderas,  el panadero, el de la posada, el malvado rey Herodes, los soldados romanos y borregos, cerdicos, cabras, vacas y algún pavo que otro. Corcho, papel entelado, arboles artificiales, casas y poblados. Decorado imprescindible para el montaje que en casa, la parroquia, el club, colegio o institución ha permanecido expuesto durante todo este tiempo. 




 Todo volverá, y volveremos, a la rutina mas cruel y anodina. Seguirán los políticos tirándose los trastos a la cabeza por un quítame allá esas pajas. Volverán a aparecer sombras de escándalos y posibles desavenencias entre ellos y todo será como ha sido antes del paréntesis navideño. Empezaremos de nuevo, si es que se había quedado al margen, el tema catalán. Se pasearan por los pasillos de los juzgados todos los imputados y/o investigados que tienen su cita en estos meses de dos mil dieciocho. Los partidos políticos nos aburrirán, como siempre hacen, con su demagogia barata que ya a casi nadie convence. Sanidad, educación, infraestructuras, paro, sueldos, miserias, desahucios, corruptelas coparan de nuevo las primeras páginas de la información diaria. 
  Los deseos de paz, amor y felicidad de estos días quedaran en solo eso, deseos, pues volveremos a tropezar en la misma piedra. Y todo seguirá igual que siempre. La rueda imparable del tiempo volverá a girar y hasta la próxima Navidad nos estaremos tirando los trastos a la cabeza unos a otros. Eso si, al año que viene si Dios quiere, nos volveremos a desear lo mismo: Paz, Amor y Felicidad..... mientras el mundo seguirá girando imparable. 

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