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martes, 23 de septiembre de 2014

Y LAS NUBES PARA MURCIA.....

Existe un viejo cuento, de transmisión oral, que en su día trasladó al papel el escritor Frutos Baeza y que, desde entonces, ha tenido múltiples versiones pero todas centradas en lo mismo: la terrible sequía de la tierra murciana, especialmente en la huerta, y como llegados estos días últimos de verano e inicio de otoño coincidiendo casi siempre con el cambio de estación convierten estas resecas tierras en un desbordado torrente donde, la lluvia, destroza todo a su paso. 

No es menos cierto que, las grandes riadas de la historia de Murcia, desde la de San Calixto y Santa Teresa a la última con numerosas perdidas humanas que fue la de la Rambla de Nogalte en Puerto Lumbreras, todas esas inundaciones y avenidas del Segura, se registran en las calendas de octumbre cuando, la fuerte y descontrolada lluvia, hace acto de presencia. 


El cuento, sencillo y hermoso, al que hacia referencia narra lo siguiente:

"Estaba finalizando el verano y san Pedro, como siempre hacía, mandó llamar a las nubes del cielo para enterarse de primera mano de los lugares que habían visitado durante todo ese tiempo ya que, el santo portero de los cielos, iba a encargar a partir de ese momento donde debería acudir a lo largo del otoño.
Las fue llamando una a una y, estas, le dieron cuenta de sus andanzas a lo largo del verano.
-Yo, señor san Pedro, he estado en Galicia y descargué muchísima agua en aquel lugar,
-Yo estuve, dijo otra, en Bilbao y tengo que reconocer que se me fue la mano pero lo deje todo bien regado.
-Otra argumentó ante el santo apóstol: Yo me dediqué a visitar Francia durante todo el verano y no dejé un solo lugar sin regar.
-Y yo en Argentina
-San Pedro yo fui a Roma y deje su santa Basilica como nueva. El marmol brillaba de puro limpio.

Mientras seguía la pormenorizada descripción del viaje de las nubes a lo largo del verano, san Pedro, iba anotando todos estos acontecimientos en una libreta y, a la misma vez, unos angelitos ponían chinchetas de mil colores en el mapa mundi que hay en los cielos.

-Yo fui a Valencia, siguió contando una nube negra y gruesa que tenía muy mala pinta.
-Eso no es nada para lo que yo hice, contó una nueva nube, descargué con tal fuerza en Chile que tuvieron que salir barcas por las calles para socorrer a la gente...

Y así siguió el relato hasta llegar a la última de ellas que contó al Portero Celestial que se había "entretenido" regando los campos de Castilla y anegando numerosos pueblos en lo que ella misma llamó "descargué varias tormentas de verano"

Los angelitos se volvieron hacia san Pedro y le mostraron el mapa mundi todo lleno de chinchetas multicolores. El santo comprobó también sus notas y de repente se dio cuenta de un terrible fallo. A Murcia no había venido ninguna.
Entonces, con una mal fingida cólera, les echó una tremenda bronca a las olvidadizas nubes por haber dejado sin regar esta zona del Sureste de España. De Yecla a Cartagena y de Puerto Lumbreras al Pinatar ninguna había visitado Murcia y habían traído la desolación y la ruina a huertanos y campensinos.

Fue tal el enfado del apóstol preferido de Jesús que, las nubes, se levantaron corriendo de la reunión y dijeron todas a la vez: "Lo arreglamos ahora mismo san Pedro, no te enfades, en un plis plas estará Murcia regada. Venimos enseguida"
Dicho y hecho. Miles de nubes cargadas de agua, truenos, rayos, vientos y centellas volaron raudas y veloces hacia Murcia y en menos de decir "amen" descargaron con toda su fuerza sobre estas sedientas tierras........

Cuando volvieron a la presencia de san Pedro, este,  volvió a enfadarse con ellas pues había sido peor el "remedio que la enfermedad" Tal cantidad de agua habían descargado sobre la pobre Murcia que, de estar seca, pasó a estar inundada y sus huertanos ahongandose.


Aprendí este cuento murciano cuando apenas sabía leer o escribir y nunca se me ha olvidado. Posteriormente con el paso de los años, y dada mi afición a la antropología, costumbres y leyendas de Murcia, descubrí una hermosa versión de este cuento popular escrito para que nunca se olvide por la pluma de Jose Frutos Baeza.

Ayer, con la intensa tromba de agua que trajo el caos a gran parte de la Región, no pude por menos que recordar este cuento que, de generación en generación, nuestros huertanos contaban a sus hijos para explicarles que, en Murcia, cuando llegan estos días de otoño "o nos secamos o nos ahogamos" No hay mas solución ni remedio.

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