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viernes, 22 de abril de 2016

LOS MAYOS: NO INVENTEMOS LA HISTORIA

Comienzo diciéndoles que me encanta la noche de "los mayos". Que la considero una celebración importante para Murcia y reconozco que, afortunadamente, cada año tiene mayor difusión. Y que todo esto se debe, principalmente, a la Federación de Peñas Huertanas, Cabildo Superior de Cofradías, Campanas de Auroros y al Ayuntamiento de Murcia. Una fiesta que ya se ha hecho un hueco fijo en el calendario de celebraciones de la ciudad y la huerta y que, como decía, cada año tiene mayor repercusión y atractivo.
Pero cuidado. Ni es una fiesta de Murcia, ni se ha "celebrado" toda la vida, ni tiene 300 años de historia ni mucho menos se ha celebrado siempre como se hace hoy en dia. Vamos a llevar cuidado con estas cosas pues, la historia, está escrita y no tenemos porque inventarla. Lo único que conseguimos con esto es confundir a las nuevas generaciones y dar categoría de antiguo a algo que no lo es al menos en nuestra ciudad. 


ORIGEN DE LOS MAYOS: 
No hay constancia, en Murcia, de cuando comenzaron a cantarse los "mayos" por la huerta ni mucho menos por la ciudad. Esta costumbre prácticamente no existía ni en el siglo XVIII ni tan siquiera en el XIX. Si es cierto que El cristianismo asimiló  fiestas paganas que se profesaban con anterioridad a su implantación en fiestas religiosas. Así, en relación con la Fiesta de Mayo, surgieron celebraciones como "fiestas de las cruces de mayo", reemplazando el tótem sagrado por el símbolo cristiano. Asimismo, en otras variantes, se identifica esta celebración con la introducción de la veneración a la Virgen María. Su origen lo encontramos en las fiestas de "mayumea" fenicias que pasaron posteriormente a las civilizaciones griega y romana. Como he dicho anteriormente y con la cristianizacion se convirtieron en fiestas para la exaltación de la Cruz de Cristo en este tiempo que vivimos tras la Resurrección. La Cruz como signo de victoria. 


MAYOS EN LA MURCIA ANTIGUA
No hay constancia escrita, ni documentada, en los grandes autores de la historia de Murcia como fueron Fuentes y Ponte o Pedro Diaz Cassou, que incluso publicó un "almanaque de festividades en la huerta de Murcia" donde se haga referencia alguna a los "mayos". Si se sabe, por transmisión oral, que en algunas zonas de la huerta, los mozos, salían a rondar a las mozas y futuras novias adornando incluso con flores sus ventanas. Pero esto no sería hasta bien entrado el siglo XIX e incluso en el XX. Ni había salidas de "cuadrillas" ni se cantaban en calles y plazas ni se hacía absolutamente nada. Tuvieron que pasar muchos años para que "los mayos" llegaran a Murcia y quedaran enraizados en nuestras costumbres. Porque han de saber, aquellos que no conocen la historia, que es en La Mancha donde si se mantuvieron fieles al 30 de abril y que de alli proceden los "mayos murcianos". Villamayor de Santiago, Palomares del Campo o Casas de Haro, en la provincia de Cuenca, son claros ejemplos de una tradición que nunca se ha interrumpido y que se mantiene fiel a sus orígenes seculares. 


MURCIA SIGLO XIX
En esta época poco o nada se sabe de "los mayos" pero baste con hacer un repaso a los censos y situación sociológica de la huerta de Murcia y España para comprender que en aquellos años, nuestros antepasados, no estaban para  fiestas y que las de Navidad, mucho mas enraizadas, fueron tristes e incluso desaparecieron muchas de aquellas tradiciones de años anteriores. España estaba en guerra permanente con la independencia de los territorios de ultramar: Cuba, Filipinas etc. Los mozos, protagonistas de este tipo de fiestas, estaban en la guerra (eran pobres y no podían pagar para que fuera otro en su lugar) La huerta asolada por sequía, epidemias y demás. El censo con mayor número de defunciones se da en esos años e incluso encontramos datos muy curiosos de la "despoblación" de la huerta y de pedanías donde solamente hay mujeres pues los hombres o estaban en la guerra o habían fallecido. Cantos de "mayos" no hubo ninguno. 


LOS MAYOS LLEGAN A MURCIA
Se sabe, hay documentación sobre ello, que en 1901 un grupo de "músicos" (no se especifica de donde ni quien eran) cantan algo parecido a los mayos la noche del 30 de abril en la Plaza de Santo Domingo. Pero nada mas. Ni se hace referencia alguna a su procedencia. 
Realmente, los mayos, llegan a Murcia muchos años después. Concretamente en 1951 cuando un murciano, inolvidable, miembro de aquella generación de 1920 de la llamada "bohemia murciana" y protector y divulgador de la "aurora murciana" trae una partitura de La Mancha para introducirla en Murcia. Me estoy refiriendo a don Antonio Garrigós al que tanto le debe esta ciudad y la huerta. Garrigós pone en manos de la Campana de Auroros del Carmen de Rincón de Seca la partitura de "los Mayos" y es esta Campana la primera que los canta en su pedanía. Eso ocurre en 1959. Ni que decir tiene que, en aquellos años y tras la guerra civil, las campanas de auroros (que en la actualidad conocemos) prácticamente habían desaparecido entre ellas dos inolvidables la de Monteagudo y la de Puente Tocinos. Por tanto, en las pedanías, no se cantaban "los mayos" porque no había auroros. Solamente se mantuvieron en Rincon de Seca e insisto gracias a la Campana del Carmen y a Antonio Garrigós que les trajo la partitura de La Mancha. En Murcia no había nada sobre los mayos hasta ese año 1951. 


EPOCA MODERNA 
La partitura de los mayos se queda, tras la divulgación por parte de la Campana de Auroros del Carmen de Rincón de Seca que los canta todos los años en su iglesia de la pedanía, en el repertorio de los grupos de folklore de Sección Femenina y Educación y Descanso, los únicos que existían en aquellos años. Los mantienen entre las piezas folklóricas pero apenas si son cantados pues se consideran "piezas manchegas" En la Murcia de 1950, 60 y comienzos de los 70 nadie canta los mayos. Nadie. Solamente, como he dicho anteriormente, se cantan en Rincón de Seca por la Campana del Carmen que ha mantenido inalterable esta tradición desde 1959. Pero nunca antes.
Tuvieron que pasar muchos años para que se creara, gracias a la Ley de Asociacionismo, tras la muerte de Franco, la Peña Huertana de la Panocha. Primera peña y "madre" de todo este movimiento cultural que tenemos en la actualidad. 


LA PANOCHA RECUPERA LOS MAYOS:
Noche del 30 de abril de 1978. Gracias a la ilusionante tarea emprendida por Don Carlos Valcarcel Mavor, alma y motor de la Panocha, y otro defensor grandísimo de la Aurora murciana, aparte de todo lo que fuera "murciano" se acuerda "cantar los mayos" (cosa que nadie hacía) recuperando aquella tradición que había traído hasta Murcia don Antonio Garrigós y como homenaje también a él. Aquella noche, emotiva e inolvidable, salimos (han leído bien "salimos" porque yo lo viví en primera persona) a cantar los mayos un grupo de murcianos, miembros todos de la Peña la Panocha. Estaban entre otros: el propio don Carlos Valcarcel, su mujer Mari Cruz y sus hijas. Carlos y Ramón Luis Valcarcel Siso iban en la rondalla de la Peña. Junto a estos otros como Luis Campillo y sus hermanos, Antoñico el Francés, don Victorio Melgarejo y su hijo, Luis Fernandez Cano. Siendo la "solista" que cantaba los mayos Marita Abellan, mujer de Pepe Ros, que con su extraordinaria voz nos emocionaba a todos con las estrofas de los mayos. Marita Abellan ha sido y fue la primera mujer y la primera voz que en Murcia cantó los mayos como hoy se cantan. Aquella noche, inolvidable, hicimos un corto recorrido: El Arco de la Aurora donde se cantó el primer mayo de la moderna historia. El monumento de la Inmaculada en Santa Catalina y por último ante la Virgen de los Peligros en el Puente Viejo. Imaginen ustedes "lo acostumbrada" que estaba Murcia a los mayos que, cuando estábamos ante la Virgen de los Peligros en el puente se presentó una pareja de la Policía Municipal a ver quienes éramos y que hacíamos. Don Carlos Valcarcel habló con ellos y se lo explicó. Todo aclarado la propia policía se quedó a oírnos cantar. 


HOY EN DÍA 
A la Peña de la Panocha se unieron otras tras la creación de la Federación de Peñas Huertanas de Murcia y quiero hacer mención expresa a la Peña de la Esparteña, de Algezares, que con el querido e inolvidable Pepe Serna, su fundador, cantaban los mayos por la pedanía para acabar, siempre, a los pies de la Virgen de la Fuensanta. Se abría el Santuario, el bueno de Manolo el sacristán así lo hacía, y entrábamos rondalla, coros y los acompañantes. Se cantaba el primero ante el altar mayor para subir, posteriormente, un reducido número de músicos al mismo camarín de la Patrona donde se le volvía a cantar "el mayo" Jamás olvidaré aquellas noches, mejor madrugadas ya del día uno, cuando estábamos a los pies de la Fuensanta en la soledad del Santuario. 
Pasaron los años y fue creciendo el número de peñas que se sumaron a los "mayos". En la época de Salvador Albaladejo Vivancos, incluso algún año, las peñas salieron a la calle vestidas con el traje regional pero aquello duró muy poco. Estábamos en 1986 y 87. Tras él y con Miguel García Carrión de Presidente de la Federación hubo un desencuentro con la Campana de Auroros de Nuestra Señora del Carmen de Rincón de Seca, la única agrupación que se mantuvo siempre fiel a los mayos, y los auroros dejaron de venir a la ciudad para cantar los mayos. No han vuelto desde aquel año y los siguen cantando solamente en Rincón de Seca (la noticia de todo aquel revuelo se encuentra en las hemerotecas y mas concretamente en el desaparecido "Diario de Murcia" que dirigía Pepe Freixinos y que se editó en los años ochenta) 
Mas tarde, bajo la presidencia de Antonio Avilés, los mayos, alcanzaron altas cotas de popularidad. Se sumó el Real Cabildo Superior de Cofradías a la iniciativa y en muchas de ellas, en sus iglesias, se "levantan" preciosos altares de "mayos" donde las peñas van a cantar ante las cruces. Siendo fundamental la aportación de las Cofradías murcianas para el mayor engrandecimiento de esta fiesta popular. 
Y no quiero olvidar la extraordinaria aportación que hacen desde la Hermandad de las Benditas Ánimas del Purgatorio de Patiño que, desde su refundación, se sumaron con ilusiones renovadas a esta celebración viviendo, incluso, desde la pedanía a la ciudad con un pequeño trono o paso donde la Virgen recibe su culto en una noche tan especial. Esta imagen de la Virgen se lleva incluso al interior de la clausura de los conventos de "las Anas" y las "Claras" donde se viven momento de gran fervor por parte de las monjicas que son también agasajadas la noche del 30 de abril... cumplido.


CONCLUSION
Por favor no inventemos la historia. Nada de trescientos años de tradición. Nada de "una pieza del folklore murciano" Nada de historia secular y todo cuanto se está diciendo sobre "los mayos". No es cierto y desvirtuando la historia estamos inventando algo que no es real ni ha existido jamas. Esto no se debe hacer desde los estamentos que velan por la cultura tradicional de Murcia y su huerta.
Los mayos llegaron a Murcia de la mano de Don Antonio Garrigós en 1951. La Campana de Nuestra Señora del Carmen de Rincón de Seca se ha mantenido fiel a su cántico desde 1959. Fuera de ahí nadie "sabía nada de los mayos". Y muchos años después gracias al gran murciano, irrepetible, caballero y enamorado de Murcia como fue don Carlos Valcarcel Mavor, gracias a él, se recuperaron y se volvieron a cantar los mayos por las calles de la ciudad de Murcia. Fue una noche del 30 de abril de 1978.
Esta es la única historia. Lo demás son inventos. 

3 comentarios:

  1. Si todos, historiadores, cronistas, periodistas, instituciones, etc., fueran tan estrictos, estudiosos y fieles a la historia como Alberto Castillo, otro gallo nos cantaría.

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  2. Suscribo, firmo y rubrico tu artículo en su totalidad, Alberto.
    Perdona por el tuteo, pero no olvido que fuimos condiscípulos cuando el destino nos unió en el colegio La Merced del paseo del Malecón.
    Saludos y un abrazo.
    Bernabé Guerrero Gambín.

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  3. Suscribo, firmo y rubrico tu artículo en su totalidad, Alberto.
    Perdona por el tuteo, pero no olvido que fuimos condiscípulos cuando el destino nos unió en el colegio La Merced del paseo del Malecón.
    Saludos y un abrazo.
    Bernabé Guerrero Gambín.

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