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miércoles, 19 de julio de 2017

LOS BARRIOS DE MURCIA Y LOS MURCIANOS ILUSTRES

Soy "eulalio" de nacimiento pues hace muchos años, tantos que no quiero acordarme, vine al mundo en la murcianísima calle Victorio en pleno corazón del castizo barrio de Santa Eulalia y allí permanecí mis primeros veintiocho años de vida. Siguió viviendo mi familia hasta que la muerte, siempre cruel y traicionera, se llevó la vida de la mujer que me dio la vida y con su partida, Santa Eulalia, ha pasado a formar parte de mis recuerdos pues tengo que reconocer públicamente que "no me hace mucha gracia" pasar por sus calles. Es mas, lo confieso, las evito cada vez que puedo que es casi siempre. Son demasiados recuerdos, demasiadas experiencias y sobre todo la presencia de mi madre a quien, la última vez que pasé por allí, la vi decirme adiós con la mano desde la ventana de su sala de estar que da a la calle de Victorio. No. Definitivamente, Santa Eulalia, me causa mas dolor que alegrías cuando tengo que cruzar por las viejas y castizas arterias de esa Murcia eterna. 

 
Y dicho todo esto me centro, a partir de ahora,  en el comentario que quiero publicar. La rehabilitación, puesta en valor y conversión completa del barrio que emprendió un Buen Día el Ayuntamiento de la capital. Una medida que aplaudo sin condiciones. Todo lo que sea bueno para esta ciudad hay que apoyarlo y potenciarlo. En este caso lo es desde luego. Un barrio castizo, bohemio, detenido en el tiempo y con el tiempo. Un barrio cargado de historia con un pasado que lo convierte en pieza fundamental para entender lo que fue la conquista de la ciudad por las armas de don Jaime I. Su pasado islámico aun presente gracias al museo de la muralla y los restos alli expuestos. La Trinidad, el MUBAM en fin un extraordinario barrio donde el pasado árabe, judío y cristiano van siempre de la mano para entender mucho mejor lo que fue la historia de la ciudad medieval. 


Se ha rendido homenaje a los artistas que en sus calles y en sus viviendas dieron fama y nombre a la eterna Murcia. Siempre ha sido lugar donde, los hijos de esta ciudad tocados por las bendiciones de las musas, han ejercido las bellas artes y de esos locales han salido obras de valor extraordinario que hoy cuelgan en nuestros museos. Por tanto que hoy nuestro Ayuntamiento, los haya homenajeado poniendo placas en los lugares donde vivieron y explicando, así mismo, quienes fueron me parece una idea extraordinaria y una iniciativa digna de ser elogiada. Que no se pierda, nunca, la memoria colectiva y que los hijos de Murcia, nativos o adoptivos, tengan el reconocimiento que seguramente en vida no tuvieron. Pero la ingratitud tiene estas cosas que el olvido se encarga de realizar. 


Dicho todo esto, dedicado a Santa Eulalia y su remodelación, quisiera animar a la corporación municipal a no parar ahí únicamente. A seguir adelante en otras zonas y otros barrios, singulares y castizos, donde el arte, las ciencias o las letras dieron al mundo ilustres hijos de Murcia. Estos días, en mi página "Murcia que se nos fue" que tan gentilmente me publica el diario La Opinion, estoy rescatando del olvido a una serie de murcianos de todos los tiempos que trabajaron y dieron justa y merecida fama a esta tierra. Ni se les recuerda ni se sabe quienes fueron. Olvidados por completo. Y los hay de todos los barrios y todas las zonas. Del Carmen, San Antolín, San Andres, San Pedro.... animo al Concejo murciano a rescatar del olvido a todas estas personas y en esas calles donde vivieron, o la casa donde nacieron si existe todavía, que se coloque una placa como se ha hecho en Santa Eulalia recordando a todos que allí vivió fulano o mengano. En otras ciudades, por ejemplo en Madrid, lo encontramos en todas las calles. Aquí en Murcia mi querido Gonzalez Barnes, cuanto te echo de menos compañero querido, comenzó a colocar esas placas que años después siguió haciendo Miguel Ángel Cámara con el consejo, al Cesar lo que es del Cesar, de Antonio Botias que buscó afanosamente entre la pléyade de murcianos ilustres aquellos merecedores de tal recuerdo público. Luego esto se dejó de hacer hasta el día de hoy que, felizmente, Pepe Ballesta ha comenzado en Santa Eulalia.


Pero les animo a que no se detengan. Que sigan adelante. Que hay mil murcianos que esperan salir del olvido para que no se pierda lo que hicieron y lo que fueron. Consejeros de Reyes, ministros, escritores, predicadores, hombres de ciencia, académicos, médicos, abogados de fama nacional.... en fin es interminable la lista y gracias al trabajo que vengo realizando para el Diario La Opinion, estoy encontrándome con sorpresas todos los días. Estos murcianos no tienen siquiera el recuerdo de su ciudad ni el gran publico sabe quienes fueron. 
A tiempo estamos de colocar una sencilla placa allí donde nacieron o vivieron haciendo referencia a los méritos obtenidos a lo largo de su vida.
Con toda humildad, y sin ninguna pretensión que no sea sacarlos del olvido y hacer justicia con ellos, pongo a disposición del Consistorio murciano mis modestos archivos con una larga lista de hijos de esta tierra que esperan salir del olvido y que por una vez se haga justicia a su memoria.
Por nadie pase. 

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